''A veces tenemos la obligación de dejar ir a quien más queremos, porque aunque duela sabemos que estamos haciendo lo mejor. Tal vez cometimos muchos errores, dejamos pasar cosas hermosas y nos centramos en cosas que nos hacían mal. Hicimos planes y prometimos cosas que nunca cumplimos, dejamos que nuestros sueños se fueran por la borda solo por el miedo a hacer lo que sentíamos. Desconfiamos el uno del otro y nos celábamos demasiado. Yo tenía miedo de que conocieras a otra persona. Vivimos de la ternura y de nuestras palabras, nos queríamos vivíamos el uno para el otro, pendientes el uno del otro. No me cansaba de pensar en vos en cada momento del día, de escribir tu nombre por todos lados y de saber que lo nuestro no iba a ser eterno, que tendría un fin, me angustiaba de solo pensarlo, de verdad quería que cada segundo junto a vos valiera la pena. Nuestras discusiones cada vez eran más intensas, más seguidas, ya eran normales. Cada día las mentiras entre nosotros iban creciendo, para poder salir, solo para respirar un rato, dejar de hablar, pensar si de verdad eso era lo que yo quería. Llegó el día en que te decepcione y que tu me decepcionaste, el día en que nos dimos cuenta de que yo tenía la culpa de la mayoría de las cosas y de que vos creabas mis errores, haciendo que crecieran. No volvimos a hablar, no nos buscamos más. Y cuando yo te extrañaba ya era muy tarde.''
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